La alimentación tiene un papel fundamental en el control de la presión arterial. Aunque solemos asociar la hipertensión con hábitos como el sedentarismo, el estrés o el exceso de sal, los alimentos que consumimos a diario también pueden influir de forma notable en cómo se comporta nuestra tensión. Algunos ingredientes pueden elevarla de manera temporal, otros pueden contribuir a mantenerla estable y algunos, incluso, ayudan a reducirla. Conocer qué alimentos suben la tensión resulta especialmente útil para personas que ya son hipertensas, pero también para quienes sufren bajadas puntuales de presión arterial y necesitan subirla rápidamente.
Hay alimentos que suben la tensión por su contenido en sodio, otros por su efecto estimulante y otros porque influyen directamente en la retención de líquidos. Por eso, no basta con fijarse solo en la sal: también conviene prestar atención a productos ultraprocesados, bebidas energéticas, infusiones excitantes y a algunas frutas o alimentos que, en exceso, pueden favorecer una subida de tensión. La clave está siempre en el equilibrio: un alimento por sí solo no suele causar hipertensión crónica, pero su consumo frecuente o en grandes cantidades sí puede contribuir a un aumento sostenido de los niveles de tensión arterial.
Entre los alimentos que suben la tensión más conocidos se encuentran los embutidos, los quesos muy curados, los caldos y sopas preparados, los precocinados y las comidas rápidas. Estos productos suelen contener grandes cantidades de sodio, que provoca retención de líquidos y hace que el corazón trabaje con mayor intensidad. También pueden subir la tensión bebidas como el café, el té negro, los refrescos con cafeína o las bebidas energéticas, debido a su efecto estimulante sobre el sistema nervioso.
En el caso de las bajadas bruscas de tensión (por ejemplo, tras un mareo, un golpe de calor o un episodio de debilidad) algunos alimentos pueden ayudar a estabilizar rápidamente los niveles gracias a su combinación de sal, azúcar o efecto vasoconstrictor. No obstante, cualquier persona que tenga episodios repetidos de tensión baja o alta debería consultar a un profesional sanitario para descartar problemas de fondo o ajustar su dieta.
¿El plátano sube o baja la tensión?
El plátano es uno de esos alimentos que suele generar dudas cuando hablamos de tensión arterial. A pesar de su sabor dulce y su aporte energético, el plátano NO sube la tensión; de hecho, suele ayudar a bajarla o a mantenerla estable. Esto se debe a que es una de las frutas más ricas en potasio, un mineral esencial para regular el equilibrio de líquidos del cuerpo y contrarrestar los efectos del sodio.
El potasio actúa relajando las paredes de los vasos sanguíneos, facilitando la circulación y reduciendo la carga de trabajo del corazón. Por eso, los alimentos ricos en potasio (como el plátano, el aguacate, las espinacas o las patatas) suelen recomendarse en dietas para controlar la tensión arterial, siempre que no existan problemas renales.
Sin embargo, es importante matizar que el plátano no baja la tensión de forma inmediata. Su efecto es moderado y se nota con un consumo regular dentro de una dieta equilibrada. Así que, si bien es un alimento beneficioso para personas hipertensas, no sirve como “remedio de urgencia” para resolver una subida de tensión. En cambio, sí puede ayudar a mantener valores más estables a lo largo del tiempo.
¿La manzanilla baja la tensión?
La manzanilla es conocida por su efecto calmante sobre el sistema digestivo y por sus propiedades relajantes, pero cuando hablamos de tensión arterial, la situación es distinta. La manzanilla NO baja la tensión de manera significativa, aunque sí puede contribuir a una sensación general de relajación que, en algunas personas, podría producir una ligera disminución de la presión, especialmente si la tensión alta está relacionada con el estrés.
A diferencia de infusiones como el té verde o el té negro, que contienen cafeína y pueden elevar la presión arterial, la manzanilla es completamente libre de estimulantes. Su efecto principal es tranquilizar, mejorar la digestión y favorecer el descanso, pero no provoca cambios fuertes ni directos sobre la tensión. Por eso, no se considera un remedio eficaz para tratar la hipertensión ni tampoco es una causa habitual de bajadas de tensión.
Lo que sí es cierto es que, en personas muy sensibles a las infusiones relajantes o que ya tienen la tensión baja de forma habitual, la manzanilla podría contribuir a una sensación de flojera o leve mareo. Pero esto es más una reacción individual que un efecto fisiológico sólido sobre la presión arterial. En general, la manzanilla es segura y puede incluirse sin problema en la dieta de personas tanto hipertensas como hipotensas, siempre dentro de un consumo moderado.
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